Una escuela de fútbol también es algo serio

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Una escuela de fútbol también es algo serio

Muchos padres, en cuanto sus hijos tienen ya la edad suficiente, arden en ganas por apuntarlos a una escuela de fútbol. Las posibilidades son enormes, desde jugar en el equipo grande de la ciudad o de la localidad a algún equipo de barrio. Después, solo unos pocos avanzan en un mundo donde la competitividad es máxima, aunque como dicen los entrenadores de categorías infantiles, hasta juveniles lo que deben hacer es centrarse en divertirse. Cuando un niño se prepara para entrar en una escuela, los padres cuidan todos los detalles, desde miles de consejos, donde casi están más nerviosos que los niños, hasta la equipación oportuna. En este último caso acudir a una tienda de deportes especializada como  Marianssport.com es sinónimo de garantía.

Un lugar para aprender y disfrutar

Los educadores consideran muy conveniente apuntar a los niños a actividades extra-escolares. Las ventajas son múltiples, en el caso del fútbol, aprenden a jugar en equipos, valores del deporte y en muchos casos también “despiertan” de la sobreprotección de la que son objeto los niños actuales.

El caso es que dejar tu hijo en manos de una escuela de fútbol no deja de ser un acto en el cual delegas la responsabilidad educativa en el entrenador y la propia escuela. A nivel legal es un contrato educativo/formativo.

Nuestra recomendación es que siempre que puedas no dudes en informarte de todos los derechos que te asisten y de los que tu hijo puede disfrutar, al igual que las obligaciones. Existen ocasiones en las cuáles, por desgracia, los entrenadores pasan de educar a los jugadores a tener comportamientos no tan deportivos y por desgracia en el mundo del deporte en ocasiones puede que la ilusión de entrar en una escuela termine peor de lo pensado.

No suele ser lo habitual, pero es mejor estar preparado en cuanto a estos temas para así  estar preparado si la situación se tuerce. De lo que hay que huir es de la extrema exigencia que muchos padres tienen con respecto a los hijos a la hora de pedirles unas determinadas habilidades que en muchos casos ellos no tuvieron a su edad.

Como decíamos al principio, los niños a temprana edad, lo que deben hacer es pasarlo bien y aprender valores. Si nuestro hijo resulta que tiene cualidades de verdad, pues seguro que va a tener oportunidad de demostrarlo. De nada vale someterle a más presión de la debida, algo que también tienen que recordar los tutores/entrenadores, que deben enseñar a los jóvenes futbolistas por encima de todo, los buenos valores que tiene el deporte, donde el compañerismo y el trabajo son fuente de grandes beneficios en la vida.

El entrenador como la escuela son responsables del niño mientras esté en la escuela, debiendo hacerse respetar como profesores o educadores que son. Algo especialmente importante es que tiene que transmitir seguridad y confianza a los pequeños. Todo esto no debe confundirse con el típico “siempre llevo razón”.

Los entrenadores además de contar con conocimientos, deben saber comunicarlos a los niños. Es necesario que conozca el grupo y las características individuales en lo personal de cada niño para poder obtener un alto rendimiento.

Especialmente importante es que cuide las formas a la hora de hablar, tanto en los gestos como en las palabras, pues es una edad muy influenciable. Al final, igual que se le piden responsabilidades a nivel legal y social a los profesores, en el caso del fútbol, los entrenadores pasan a ser esta figura del todo necesaria para aprender a jugar al fútbol, por lo que conviene ser cuidadosos.

Ante cualquier comportamiento poco educado, malas contestaciones o agresiones de carácter físico que puedan darse en la plantilla, el entrenador tiene que hablar con la escuela y los padres para ponerles al conocimiento del tema.

Todos los años podemos ver denuncias de padres o de los propios entrenadores por comportamientos poco adecuados. Muchas personas dicen que los niños cada vez están más influenciados por lo que ven en la televisión y esto precisamente no es el mejor ejemplo, pues casi todos los fines de semana vemos malas artes por parte de quienes tendrían que dar ejemplo, los propios profesionales.

Si llevas a tu hijo a una escuela te deseamos suerte y no le sometas a presión, está para aprender y disfrutar, ¡recuérdalo!