Cómo denunciar negligencias dentales

negligencias dentales

Nadie quiere pasar por algo como esto, pero estas cosas suceden. Por eso, si te ha pasado, espero que estas palabras te guíen en estos momentos.

 

Qué es una negligencia dental y cómo saber si la has sufrido

Una negligencia dental ocurre cuando el dentista o la clínica no actúan como deberían, ya sea por descuido, por no tener los conocimientos necesarios, o por no seguir los protocolos correctos. Pero esto no siempre es fácil de detectar, sobre todo si no eres experto.

En mi caso, fue después de un implante mal colocado que empezó a dar problemas desde el principio. Me dijeron que era normal, que dolería unos días. Pero el dolor siguió, la zona se inflamó y acabé en otro dentista, que me dijo que el implante estaba mal insertado y había afectado al hueso. A partir de ahí, empecé a informarme y descubrí que este tipo de errores, aunque parezcan puntuales, pueden ser muy graves y sí, se pueden denunciar.

Otras situaciones comunes que pueden considerarse negligencia:

  • Diagnóstico incorrecto o mal explicado.
  • Pérdida de piezas dentales por mala praxis.
  • Tratamientos de ortodoncia mal planificados que causan daños.
  • Infecciones por falta de higiene o esterilización.
  • Daños nerviosos durante extracciones o implantes.
  • Intervenciones sin consentimiento informado.

Si algo de esto te suena, no estás solo. Pasa más de lo que imaginamos, y muchas veces la gente no reclama por desconocimiento o miedo.

 

Qué hacer si sospechas que ha habido negligencia

Lo primero es no quedarte con la duda. Busca una segunda opinión. Otro profesional podrá decirte si lo que te hicieron está bien o no. Es importante que sea un dentista independiente, que no tenga relación con la clínica anterior.

Después, guarda toda la documentación posible: presupuestos, facturas, informes, radiografías, correos, mensajes. Todo sirve. Incluso si tienes fotos del antes y el después, o capturas de conversaciones donde te dieron indicaciones, guárdalo.

También es recomendable que pidas una copia de tu historial clínico a la clínica. Están obligados por ley a dártelo. Puede que no lo hagan de buena gana, pero tienen que hacerlo.

En mi caso, tuve que insistir un par de veces, pero al final me lo dieron. Eso me ayudó después, cuando fui a consultar con un abogado.

 

El proceso legal

Aquí es donde entra la parte más larga y a veces pesada, pero necesaria si quieres que haya consecuencias o que te compensen.

  1. Consulta con un abogado especializado: No sirve cualquiera. Tiene que ser alguien que conozca casos de negligencias médicas, y si puede ser, dentales. Le llevas todo lo que has recopilado y te dirá si hay base para una demanda.
  2. Informe pericial: Es imprescindible. Un perito odontológico revisará tu caso y emitirá un informe técnico que diga si lo que hicieron fue incorrecto y por qué. Esto tiene un coste, pero sin él, no se puede avanzar legalmente.
  3. Reclamación previa: Antes de ir a juicio, tu abogado puede enviar una reclamación extrajudicial a la clínica o al seguro de responsabilidad civil del dentista. A veces se llega a un acuerdo y no hace falta más. En otros casos, no contestan o niegan la negligencia.
  4. Demanda judicial: Si no hay acuerdo, se presenta la demanda. El proceso puede durar varios meses o incluso años, pero si el juez da la razón al paciente, la clínica tiene que pagar una indemnización. Esta incluye los daños físicos, los tratamientos para reparar el error, el tiempo de baja (si lo hubo) y en algunos casos, el daño moral.

En mi caso, se intentó llegar a un acuerdo, pero la clínica no quiso reconocer el fallo. Al final, el juez me dio la razón y tuve que pasar por todo el proceso, pero al menos sentí que no me quedé de brazos cruzados.

 

Qué dice la ley en España

En España, este tipo de casos se pueden reclamar tanto por la vía civil como por la penal, dependiendo de la gravedad.

  • Vía civil: Es la más común. Sirve para pedir una indemnización. Hay un plazo de un año desde que se conocen las secuelas para reclamar.
  • Vía penal: Se usa cuando hay un daño muy grave o cuando hay indicios de que se actuó con imprudencia temeraria. Aquí el plazo para denunciar es de cinco años.
  • Vía administrativa: Solo si el daño fue causado en un centro público. En ese caso se reclama a la administración.

Hay que tener en cuenta que no todo error es negligencia. Para que lo sea, debe haber un daño y debe poder demostrarse que ese daño fue por una mala actuación del profesional. Por eso el informe pericial es tan importante.

 

Cómo asegurarte de que eliges una clínica de confianza

Después de mi experiencia, me prometí que no volvería a elegir una clínica sin informarme bien. Para entender qué cosas hay que mirar, hablé con los profesionales de la Clínica Dental Value, en Madrid, que llevan años trabajando con transparencia y nos contaron lo siguiente:

  • Lo primero es que toda clínica debe tener licencia sanitaria y estar registrada en la Comunidad Autónoma. Si no lo ves a simple vista, puedes preguntar.
  • Todos los dentistas deben estar colegiados. Es algo que se puede comprobar fácilmente en la web del colegio de odontólogos.
  • Una clínica responsable debe darte siempre el diagnóstico por escrito, explicarte los tratamientos posibles y entregarte un consentimiento informado que tú debes firmar. Si esto no existe, es mala señal.
  • También es importante que trabajen con materiales de calidad, que te ofrezcan garantías por los tratamientos, y que cuenten con un equipo multidisciplinar. No todos los dentistas son expertos en todo.
  • Y algo que puede parecer menor, pero no lo es: la comunicación. Si una clínica responde rápido, aclara tus dudas y se preocupa por tu seguimiento, es buena señal. Si desde el principio evitan darte explicaciones o cambian versiones, es para desconfiar.

Ellos me insistieron en que la prevención es clave: si eliges bien desde el principio, te ahorras muchos problemas.

 

Casos reales que se han denunciado

Buscando información me encontré con varios casos parecidos al mío. Uno de los más comentados fue el de una mujer a la que durante una extracción le dañaron un nervio de forma irreversible. Perdió la sensibilidad en parte de la cara, algo que le afectó no solo físicamente, sino también a nivel emocional y laboral. El tribunal le dio la razón y la indemnizaron con más de 40.000 euros.

Otro fue el de un adolescente al que le colocaron una ortodoncia que no era la adecuada. El tratamiento duró más de dos años, y al final terminó con desplazamientos en la mandíbula que le causaban dolor crónico. Tuvo que ser operado para corregir el problema y someterse a un tratamiento largo de rehabilitación. También ganó el juicio, y su familia recibió una compensación considerable.

En todos los casos, el factor común era el mismo: mala praxis, falta de explicaciones claras, y tratamientos que no se hicieron correctamente desde el principio. Ninguno de estos pacientes quería ir a juicio, pero no les quedó otra opción. Sus casos demuestran que no se trata de exageraciones, sino de consecuencias reales que afectan la vida de las personas.

 

¿Vale la pena denunciar?

Sí, pero hay que tener paciencia. El proceso es largo, a veces frustrante, y no siempre se consigue todo lo que uno espera. Puede pasar más de un año entre que presentas la reclamación y tienes una resolución. Además, hay costes asociados: abogados, peritajes, informes. Pero si el daño fue real, si lo puedes demostrar y te acompaña un buen equipo legal, puede ayudarte a sentir que no te han pisoteado y a cubrir los gastos que te han generado.

No se trata solo del dinero, sino también de obtener una respuesta, de que reconozcan lo que te han hecho. A veces, eso es incluso más importante que la indemnización. En mi caso, gané el juicio, me indemnizaron, y con eso pude pagar el tratamiento nuevo y cerrar una etapa que me había generado mucho estrés. No me quitó el mal trago, pero me ayudó a pasar página y a recuperar la confianza, poco a poco.

También sentí que, al denunciar, ayudaba a que esa clínica no repitiera los mismos errores con otra persona. Y eso, al menos para mí, ya fue una forma de darle sentido a todo lo que pasó.

 

Cómo evitar que te vuelva a pasar

Después de todo lo que viví, estas son las cosas que yo hago antes de ir a cualquier clínica dental:

  • Compruebo que el dentista esté colegiado.
  • Pido siempre una segunda opinión si algo me suena raro.
  • No firmo nada que no entiendo.
  • Pido presupuestos cerrados y diagnósticos claros.
  • Me informo antes de cualquier tratamiento nuevo.
  • Y, sobre todo, si algo va mal, no me quedo callado.

 

Un problema que se puede evitar y también enfrentar

Pasar por una negligencia dental te cambia la forma de confiar en los profesionales, pero también te hace más consciente. No se trata de vivir con miedo, sino de estar informado, de exigir lo que corresponde y de actuar si algo va mal.

Nadie debería pasar por esto, pero si te toca, puedes hacer algo. No estás solo. Hay formas de denunciar, de demostrar lo que pasó y de reparar, al menos en parte, el daño. Solo hay que dar el primer paso.

Y si todavía estás a tiempo de elegir clínica, no lo dejes al azar. Busca referencias, pregunta, y si algo no te convence, sigue buscando. Porque la salud no es un juego, y tu boca tampoco.

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