El derecho y la abogacía se dividen en varias ramas. Un abogado generalista toca todas esas ramas y puede ser un excelente asesor en cuestiones legales, pero en determinadas situaciones, es indispensable contar con un profesional especializado. Si la cuestión legal es un asunto de trabajo, el abogado adecuado será un laboralista. Cuando se trata de custodia de los hijos, hay que contar con un abogado de familia y, así, con todo. En función del tipo de proceso o problema legal, un abogado en particular.
Dentro de todas las ramas que componen el derecho, es fundamental la penal. El derecho penal es una rama indispensable dentro del sistema legal, debido a que se ocupa de regular y sancionar las conductas delictivas que se producen en la sociedad. Comprender y estar al día sobre los conceptos, principios y procedimientos correspondientes a esta rama del derecho es fundamental para garantizar que haya justicia y se cumpla con la ley.
Esta disciplina, a diferencia de otras ramas del derecho, involucra la potestad punitiva del Estado, lo que quiere decir que tiene la capacidad de imponer sanciones a aquellos que infringen la ley. De manera que su objetivo principal consiste en proteger la seguridad y el orden público junto a los derechos de las personas. Para hacerlo, establece unos límites claros dentro de las conductas que pueden ocasionar daño a la sociedad.
De manera que podemos definir el derecho penal como el conjunto de normas jurídicas mediante el cual se regulan los delitos, se establecen las penas aplicables a quienes los cometen y se determinan las medidas de seguridad necesarias para la prevención de las conductas delictivas y las correspondientes sanciones en caso de que se produzcan. El derecho penal, también denominado derecho criminal, se ocupa de establecer los delitos, las penas y los procedimientos para juzgar y sancionar a las personas que han cometido acciones consideradas como delitos. Proteger a la sociedad, manteniendo el orden y la seguridad, al mismo tiempo que se garantizan los derechos y libertades de los individuos, es su finalidad.
Aspectos que definen el derecho penal
Para conocer en mayor detalle lo que define el derecho penal, nos hemos acercado al despacho AP Abogados, especializado en derecho penal y laboral. Nos explican que el derecho penal es la rama del derecho público mediante la que se regula la potestad punitiva del Estado. Para ello se parte de un supuesto: la conducta delictiva, asociada a una consecuencia jurídica, la pena impuesta por el tribunal. Dentro del derecho penal encontramos dos categorías: sustantivo y adjetivo. Siendo el primero el que crea la descripción de las conductas consideradas como delitos recogidos en el Código Penal. El derecho penal adjetivo alude al derecho procesal penal, que regula el procedimiento de aplicación del primero, que se recoge en la Ley de Enjuiciamiento Criminal.
Los principios fundamentales en los que se basa el derecho penal son esenciales a la hora de garantizar un sistema jurídico que imparta justicia de forma equitativa y respetuosa con los derechos humanos. Dichos principios son:
- El principio de legalidad establece que no puede existir pena si no hay ley que la establezca. Esto quiere decir que solo se puede sancionar a una persona si su conducta está claramente tipificada como delito dentro de la ley penal vigente.
- El principio de presunción de inocencia, fundamental en cualquier sistema penal justo. Este principio establece que toda persona acusada de un delito se supone inocente hasta que su culpabilidad sea demostrada en un proceso legal y justo.
- El principio de proporcionalidad de la pena, que implica que la sanción que se imponga debe ser proporcional a la gravedad del delito cometido. Lo que implica, a su vez, que los jueces deben considerar las circunstancias individuales del caso para aplicar una pena justa y acorde con el delito cometido.
- El principio de intervención mínima, según el cual el derecho penal debe utilizarse como último recurso. Solo se recurre al sistema penal cuando fallan otras formas de control social o de resolución de conflictos y no son suficientes o adecuadas.
- El principio de humanidad con el que se busca proteger los derechos humanos y garantizar un trato digno a las personas involucradas dentro del sistema penal. Esto implica que las penas y el trato proporcionado a los delincuentes tienen que respetar su dignidad como seres humanos y evitar castigos crueles o inhumanos.
A estos principios se suman las siguientes características, esenciales para mantener dichos principios:
- Se trata de un derecho normativo, basado en normas jurídicas en las que se establecen las acciones delictivas y sus correspondientes sanciones.
- Es una rama del derecho público, puesto que regula la relación entre el Estado y los ciudadanos en cuestiones penales.
- Es de carácter sancionador, ya que impone penas y medidas de seguridad a aquellos que cometen los delitos.
- Es coercitivo, debido a que se aplica mediante el uso legítimo de la fuerza por parte del Estado.
- Además de ser preventivo y represivo, pretende evitar la comisión de delitos y castigar a aquellos que los cometen.
Delitos y procedimientos
Dentro del derecho penal se abarcan numerosos tipos de delitos, cada uno de ellos con sus propias características y sanciones. Antes de hablar de los tipos, tenemos que saber lo que se considera como tal. De forma tradicional en el mundo judicial, el delito se compone de cinco pasos.
- Es una acción u omisión, es decir, un comportamiento humano.
- Es típica, lo que quiere decir que el legislador ha recogido ese comportamiento en particular dentro del Código Penal y le ha asignado una pena, por lo que se considera una conducta tipificada. Estas conductas son recogidas en la Parte Especial del Código, en la que se hace una descripción del supuesto de hecho y se les asigna una pena que puede ser privativa de la libertad, como la cárcel, o no privativa, como las multas.
- Es antijurídica; realizar una conducta tipificada implica que hay que verificar que no ha concurrido causa de justificación. No toda acción típica es antijurídica. En algunos casos pueden darse circunstancias que hagan que el delito no sea castigado, como en los casos en los que se produce legítima defensa.
- Lo que hace necesario que se produzca otro hecho es el conocimiento de la antijuridicidad. Esto quiere decir que el autor de la conducta en cuestión tiene que tener la capacidad necesaria para comprender la norma y actuar en consecuencia de lo que ha comprendido. De no ser así, la persona delictiva pasa a considerarse inimputable y, en lugar de imponerle una pena por su conducta, se impone una medida de seguridad.
- Es punible. Hay que descartar la concurrencia de ciertas condiciones personales del autor de los hechos que harían imposible penarle por delito, como en el caso de excusa absolutoria de parentesco.
El paso que sigue es determinar el momento o la fase del delito, ya que existen diferentes fases a la hora de cometer un delito. En función de la fase, la pena que se imponga será diferente. Puede ser en fase de preparación del delito, como conspiración, proposición o provocación para delinquir; en fase de tentativa, cuando el sujeto lleva a cabo todo lo necesario para la comisión del delito, pero no lo consigue por causas ajenas a su voluntad; o consumado.
Por último, concretar la participación. Existen diversas formas de autoría y participación en la comisión de un delito, por lo que la pena puede ser diferente. Por un lado, se puede ser autor del delito o coautor del mismo. Por otro lado, se puede ser partícipe del autor, dependiendo del comportamiento del hecho principal cometido por el autor. Así como es posible la cooperación necesaria y la de complicidad. En cuyo caso, el cómplice tiene menor pena que el cooperador necesario.
De manera que el derecho penal abarca una amplia variedad de delitos, cada uno de ellos con sus características y sanciones concretas. Los más comunes son:
- Homicidio: el acto de quitar la vida a otra persona. Puede clasificarse como homicidio doloso (con intención) o culposo (sin intención).
- Robo: apropiación ilegal de propiedad ajena con uso de fuerza, intimidación o engaño.
- Violencia de género: actos violentos y abusivos perpetrados contra una persona basándose en su género.
- Delitos contra la salud pública: incluyen el tráfico y consumo de drogas ilegales, la producción y distribución de medicamentos falsificados.
- Estafa: engaño intencional para obtener beneficios económicos ilícitos de otra persona.
- Delitos informáticos: actividades ilegales relacionadas con el uso de sistemas informáticos, como el acceso no autorizado, el robo de información o el fraude en línea.
- Delitos sexuales: violaciones, abuso sexual, acoso sexual y explotación sexual, entre otros.
Se trata de una pequeña muestra de los delitos más habituales que cometen las personas. Pero el derecho penal y la justicia contemplan muchos otros. En lo que concierne a los procedimientos penales, cabe destacar que varían en función del sistema legal con el que cuente cada país, aunque en general, suelen incluirse en todos ellos etapas como la denuncia, la investigación, el juicio y la sentencia.


