Hubo un momento en el que la gente tenía mucho trabajo y ganaba bien. Había muchas empresas, muchas familias acomodadas… hasta que la crisis económica que asoló el mundo en el 2008 hizo que mucha gente perdiera su trabajo, su dinero, su empresa, su vida… Muchas personas lo perdieron todo, y no pudieron levantar cabeza. ¿Por qué te hablo de esto? La crisis ya no es tan intensa como en esa época, pero ¿Qué pasa? Que hoy en día la gente sigue arrastrando esas deudas, a la vez que tenemos un salario base insuficiente para poder vivir en un mundo tan exigente a nivel económico, y que encima necesitamos abastecernos de ciertas cosas para poder seguir existiendo. El problema viene cuando consumes cosas que no puedes permitirte pagar, y hoy en día pasa MUCHÍSIMO más de lo que me gustaría admitir. ¿Conoces a alguien que ha pedido un préstamo para comprar un coche o lo que sea y, por causas de la vida, no ha podido seguir pagándolo?
Esas cosas pasan, por desgracia… y más de lo que nos gustaría.
¿Qué es exactamente una factura?
Es ese “contrato” en papel que firmas con una empresa, o con un autónomo, para adquirir sus servicios o sus productos. Puede ser alta, baja, dividida en varios meses… todo va a depender de lo que necesites y del acuerdo con el que llegues con esa persona. Esto es algo que hacemos la mayoría de nosotros todos los días, incluso por conseguir cosas simples como una hamburguesa, una sudadera o para contratar a alguien para que te limpie casa porque está demasiado sucia.
Los problemas empiezan cuando no puedes hacerte cargo del presupuesto que te han entregado, a pesar de que ya te han ofrecido el servicio o te han dado el producto. En el caso de la crisis, se creó la Ley de la Segunda Oportunidad para que, en caso de que cumplas con ciertos requisitos, poder anularte toda esa deuda que viene de la crisis de 2008. Si te la conceden, no tienes que hacerte cargo de esa deuda. Pero eso es para deudas enormes y gigantescas, de cientos de miles de euros, que generalmente poquísimas personas en el mundo pueden asumir.
Cuando eres una persona común y corriente, como el resto de las personas, y debes 200, 300, incluso 2000€, la Ley de la Segunda Oportunidad no tiene NADA que ver contigo y no puedes recurrir a ella. ¿Qué pasa entonces? Que van a empezar a molestarte para que la pagues.
Proceso de no poder pagar una deuda
Cuando se nos pasa la fecha de pagar una factura y no tenemos dinero en la cuenta para poder hacernos cargo de ella, el acto no es inmediato. No te van a llamar al día siguiente para decirte: “Oye, que ayer no me pagaste…”. No, generalmente NUNCA empieza así, casi NUNCA empieza así. Puede que te suene, porque a todos se nos ha retrasado dos o tres veces alguna vez una factura que teníamos que pagar y no lo hemos hecho.
-Primero te van a empezar a enviar correos, mensajes por teléfono, te van a enviar recordatorios para que te acuerdes de que tienes que pagarlo. A ver, es absurdo, SABES que tienes que pagarlo, pero te lo van a recordar, primero de buenas maneras. No van a aporrear tu puerta ni a llamarte 50 veces al día, todavía no ha llegado ese momento. AÚN puedes respirar, pero no te confíes porque este paso dura poco.
-Cuando les digas que no puedes pagar, y ya han pasado varias semanas, vais a empezar a hablar entre vosotros para intentar buscar soluciones juntos, soluciones que te vengan bien y que te permitan hacerte cargo del pago. Pueden llamarte, insistirte varias veces, todo lo que sea necesario hasta que accedas a hablar con ellos y llegar a un acuerdo. Normalmente va a intentar ser algo que os beneficie a los dos, así que no te angusties.
–En caso de que, a pesar de todo esto no consigan nada por tu parte, van a empezar a ponerse más serios y van a pasar a especialistas en cobro de deudas, cosa que te explicaré en mayor profundidad en un momentito, para que entiendas bien lo que esto significa. Básicamente, son terceras personas contratadas por la empresa perjudicada para obligarte a pagar.
-Si ni aun así consiguen que pagues, la cosa es cuando peor se va a poner, porque pueden recurrir a vías legales para forzarte a hacerlo. El problema es que esto es lo más peligroso, porque al final, por no pagar una cantidad pequeña, se te puede cuadruplicar y hacer una bola si el juez considera oportuno ponerte una buena multa.
Seguramente estarás harto de hablar con personas que te dicen “Ay que ver, que me ha estado llamando la empresa X para molestarme”, o incluso habrás visto en la tele o en las noticias de que han tenido que denunciar a X empresa por hacerlo. Quiero que sepas que, aunque estas cosas se hacen más a menudo de lo que me gustaría, tampoco es legal que las empresas estén molestándote todo el santo día para conseguir que les pagues. Y tampoco pueden molestar a tu familia, que es otra cosa que suelen hacer.
Tú quédate con esto: si no pagas, se acumulan deudas, y si se acumulan deudas las empresas a las que se lo debes van a empezar a molestarte para que se lo pagues.
Empresas especialistas en cobro de deudas
Nos explican desde el despacho de abogados EJASO, quienes, además, ofrecen servicios de recuperación de crédito, nos explican que estas empresa se dedican a ayudar a las empresas perjudicadas por personas que no pagan sus facturas a recuperar el importe que se debe, o que directamente no se haya pagado. Básicamente, estos sí te van a molestar para conseguir que pagues, y no se van a andar con chiquitas.
¿Cuándo van a contactar contigo? Cuando la empresa haya intentado por activa y por pasiva contactar contigo para que pagues, y, aun así, no han conseguido nada de ti, contactarán con estos especialistas para que ellos se encarguen de todo. O sea, cuando la empresa esté hasta las narices de no poder recuperar su dinero, llamarán a estas personas para que, sí o sí, le den lo que les corresponde.
¿Cómo van a hacerlo? Dándote el coñazo: te van a contactar a todas horas, por cualquier teléfono (incluso desde varios, para que no los ignores), van a llamar a tus conocidos, van a insistirte hasta lo indecible para que pagues. Van a buscar acuerdos, claro que sí, pero no va a ser fácil que consigas escapar de ellos, porque no te imaginas lo insistentes que pueden llegar a ser para conseguir lo que quieren.
¿Por qué las usan, siempre consiguen lo que quieren? Casi siempre, esto es así. Y no porque sean sicarios, sino porque te empiezan incluso a avisar ya de que, como no pagues, van a meterte por la vía judicial para obligarte a hacerlo. De una empresa o de sus especialistas puedes escapar, pero de la policía o de un juez… sabes que es mucho peor que siquiera lo intentes. El problema es que la policía no te va a llamar a tu puerta para obligarte a pagar, ellos te van a coger para llevarte a juicio… y eso entraña consecuencias mucho peores.
Consecuencias que puedes tener por ir a juicio por no pagar una factura
-Evidentemente, una de ellas es que, sí o sí, vas a tener que pagar la deuda antes de un plazo que te van a imponer. Y más vale que lo tengas para ese momento, porque o lo pagas por las buenas o por las malas. Si no pagas, pueden llevarte a juicio de nuevo y, o bien mirarte las cuentas, o ampliarte la cuantía.
-Otra de ellas es que, además de pagar la cuantía que debes en un plazo determinado, encima más a tener que dar intereses de demora. O sea, que ya no vas a deber los 2000€ que les debías, sino 500€ más por haberte retrasado. Da igual que no hayas podido, eso el juez no lo va a mirar: lo que va a mirar es que lo pagues sí o sí, y ahora con intereses.
-Otra de ellas es que, además de tener que pagar la cuantía y los intereses, por todo lo que has originado (los abogados, el juicio…) vas a tener que pagar los gastos judiciales. Y eso sabes de sobra que no es barato: deuda, abogados, gastos del proceso… se te puede subir el piquito a pagar en una cantidad interesante. Si antes ya no tenías para pagar todo lo que debías, puede que ahora tengas muchos más problemas que si hubieses accedido a pagar desde el principio.
-Una consecuencia muy grave empieza cuando el juez ve que no vas a poder hacerte cargo del pago que tienes que efectuar. Te han revisado las cuentas, tus ingresos, todo lo que tienes en el banco… y ven que no eres viable para pagar. Entonces, empieza lo peligroso: te pueden embargar tus cuentas o tus bienes para conseguir ese dinero. O sea, que como no vas a poder pagar, te van a quitar tu coche, o tu casa, o tu campo en Malibú, para venderlo y, con ese dinero, pagar a la empresa afectada. Suele ser en casos donde la cuantía es muy elevada, pero no te confíes que puedes llegar igualmente hasta ella.
-Esto va a desembocar en una consecuencia bilateral que no vas a poder evitar: debido a todo lo que vas a tener que pagar, vas a empezar a tener problemas financieros a largo plazo. Ya no hablo de no poder pagar el alquiler, sino de no poder pedir préstamos bancarios porque has entrado en lista de morosos, de dar una mala imagen económica cuando quieras comprar o pedir algo…
¿Cómo evitar todo esto? Con conciencia
No dejo de darme cuenta de que vivimos en un mundo consumista del que es muy difícil escapar. Estamos totalmente bombardeados a estímulos que nos obligan a comprar cualquier cosa, que nos crean una necesidad que antes no teníamos, pero que, al ver la tele o las redes sociales, se nos ha creado. Porque ellos hacen esas cosas, estudian tus intereses, tus hábitos, tus comportamientos, todo lo que haces todo el día en cualquier parte (la mayor red de información donde consiguen más datos de ti es internet, para que lo tengas en cuenta).
Pero, ¿realmente necesitamos tantísimas cosas como nos compramos todos los días? Fíjate, nuestros padres han vivido toda su vida con lo mínimo, porque no había nada más. Y ya ni te cuento los abuelos. NO se compraban ropa todos los meses, tenían que cuidar la que tenían que para que le duraran todo lo posible, porque no podían comprarse ropa nueva. No podían comprarse otro mueble del salón, aunque no les gustase el que tenían, porque no podían permitírselo. La vida antes era más cara, pero también mucho más sencilla, porque todavía no nos habían convencido de que teníamos necesidades que en realidad no tenemos.
Ahora sí, ahora nos han convencido de que ese móvil se nos ha quedado antiguo, aunque funcione de maravilla, y que tenemos que comprarnos otro que acaba de salir, porque es lo mejorcito del mercado y tiene una cámara de fotos mucho mejor. O de que ese ordenador gamer, que acaba de salir y que parece la leche, le da diez mil vueltas al que tú tienes (que también es gamer y funciona de maravilla). Pero tú tienes que cambiarlo porque no puedes permitirte que tu ordenador se quede obsoleto (pero que te recuerdo que funciona súper bien).
La cuestión es que nos hemos vuelto consumistas sin razón y sinsentido. Cuando antes, hasta hacía poco más de 50 años, nos conformábamos con lo que teníamos porque no había más remedio (y éramos felices así), ahora queremos tener más de lo que podemos permitirnos, solo porque nos han convencido de que lo necesitamos, cuando no es así. Y todo esto nos ha generado una cantidad de deudas que sí, la mayoría de nosotros no nos podemos permitir.
Por eso, antes de comprar algo nuevo, piensa: ¿de verdad lo necesitas… o solo vas a generarte más deudas? Y, entonces, decide con coherencia.


